¿Votar, no votar o anular voto?
Por: Greg Alvarez
iMeil.com.mx
Junio 5, 2009
A estas alturas ya todos nos encontramos al tanto de la difícil situación por la que atraviesa
la política mexicana, la cual ha sido originada por una imperiosa y absurda necesidad de los
partidos políticos por ser los "Nerón" del pueblo mexicano .
Ejemplos se tienen muchos, pero vamos a enfocarnos a uno para tratar de explicar el por qué,
las siguientes semanas, serán todo un martirio, tanto para los políticos como para la población
en general.
El punto de quiebra
Regresemos unos meses atrás en nuestra, supuestamente, democrática historia y posicionemos
nuestros pensamientos en la artera y vil toma de los medios por parte de los partidos políticos,
vía el
IFE.
Recordaran que fueron los políticos quienes agitaron el panal del cuarto poder al decidir, en
forma unilateral, prepotente y dictatorial, que los tiempos para la transmisión de sus abyectos
mensajes políticos para las elecciones intermedias serían gratis, sin pagar nada al
respecto.
Nadie, ni las leyes les detienen
Y, por si ello no bastara, se encargaron de implementar "actualizaciones" a la Ley para impedir
que un ciudadano pueda ser votado, tal cual manda la Carta Magna, misma que se han pasado por el
Arco del Triunfo.
Con tal actualización se ha obligado que cualquier ciudadano que desee ser
votado debe contar con la aprobación o respaldo de un partido político debidamente registrado
ante el IFE. Mientras que la Carta Magna no hace referencia a tal requerimiento.
De hecho, la Carta Magna ni alución hace a un nivel de estudios, ni color, ni físico para que
un ciudadano pueda ser votado. Pero pasemos a lo nuestro.
Hoy en día, el cuarto poder (los medios) están sacando provecho del descontento social que
existe en contra de los partidos políticos y de todos los políticos sin hacer excepción alguna.
Esta oportunidad se presta para inducir al electorado a cancelar su voto. Es decir, a acudir
a las casillas pero anular su voto para que ningún partido político lo contabilice como
"suyo".
Del partido gobernante se dice que es una maniobra que proviene del PRI, pues ellos serían
los que obtendrían provecho al contar con una mayor cantidad de "voto duro" (aquél que se
tiene asegurado en base al número de militantes que integran o apoyan a un partido
político).
Del lado contrario, se argumenta que el que obtendría provecho sería el PAN (partido en el
poder) porque "las cosas seguirían igual".
Una población descontenta
¿Qué pasaría si la gente acude a votar y en la opción ofrecida colocan su nombre? Esta
hipótesis, obvio, asume que las boletas son idénticas, en cuanto a opciones de voto, a
las utilizadas tradicionalmente.
Ya en artículos anteriores (
La política se vuelve intrusiva,
Marketing y la política, como agua y aceite y
Marketing político: el reposicionamiento que viene)
hemos comentado sobre lo conveniente que era para los partidos ganar la confianza
del electorado.
Es obvio que al no hacerlo, la población ha comenzado a demostrar que el final de su
"aguante" está por llegar y las medidas que se están presentando hoy para influir en la
decisión del electorado de anular su voto o dejarlo en blanco, no son más que la punta del
iceberg de lo que habrá de venir.
En este momento todos hablan, argumentan y predican sobre una "Revolución Pacífica", pero lo
que no consideran es que al mencionar la primera palabra, existe una alta posibilidad de
que el "México Bronco" que nadie desea ver en acción, "despierte" y se salga de
control como ha sucedido durante la Independencia y la Revolución.
Y éste ha de entrar en acción si los partidos se mantienen en su misma sintonía, sin hacer
caso de lo que en las calles se mueve y apegándose a lo que sus encuestas pagadas les
indican.
Desde el marketing siempre se ha considerado, sobre todo en los últimos años, que el
"cliente siempre tiene la razón" y "al cliente lo que pida", asumiendo,
con ello, que nuestros esfuerzos se enfocan a detectar las necesidades del mercado, o
segmento de éste, que pretendemos cubrir, para preparar una oferta o producto que cubra
las mismas y que, a la larga, nos habrá de apoyar para ganar su confianza y lealtad.
La situación actual deja al descubierto la profunda ignorancia del marketing que los
políticos, y los partidos, tienen. No es culpa de ellos, a final de cuentas, pues mucha
de la misma es de sus consejeros, asesores, consultores o agencia encargada de tales
actividades.
Pero tampoco es fácil creer que una agencia haya dejado de lado los principios básicos
de la publicidad para generar los sosos anuncios políticos de los cuales toda la
población se queja, pues además de ser númerosos, su contenido es bastante pobre y la
"táctica" implementada en su desarrollo no es más que la clásica comunicación
que estilan: promesas, promesas y más promesas de algo que la población está consciente
y enfrenta día a día.
Lo que vemos en los anuncios políticos no es más que una desmedida actitud narcisista por
parte de los actores mismos, que buscan salir en todo mensaje que pueda enviarse. ¿Se
han preguntado a qué nivel se llegaría en la publicidad si el CEO o presidente general de
Coca Cola apareciera en todos los mensajes de
sus productos? ¿o si
Bill Gates
decide salir en tu monitor al iniciar el sistema operativo
Windows
para darte un mensaje corto de bienvenida?
¿Votar o anular el voto?
La decisión de votar o anular el voto, recae en uno mismo y no es algo que alguién más
deba influir. Pero yo, en lo personal, para evitar que mi voto sea utilizado por uno
de los partidos o se vea "perdido" dentro de una urna de los mismos, opté por la
decisión de votar por mi mismo, tal como comento líneas arriba en la pregunta "¿qué
pasaría si la gente vota por sí misma?"
Es obvio que el resultado será que quien tenga mayor "voto duro" (ese es el PRI) será
el ganador en las elecciones, pero, ¿qué ocurre si la población deja de votar por
todos los partidos y no se alcanza el mínimo requerido para mantener su partido?
¿caería México en ingobernabilidad por no existir ningún partido que pueda representar
a la población en caso de que ninguno alcance el mínimo exigido para mantener su
registro?
Lo anterior, aplica muy bien para las elecciones presidenciales, mas no se sabe qué
ardid leguleyo argumentarían para evitar tal situación nuestros tan bien ponderados
políticos.
Así pues, no dejes en blanco tu voto, anota algo, si no sabes qué o a quién, pues bien
harías colocando "Goyo", porque dejarlo en blanco puede ser propicio para que
se realice una de las tan conocidísimas "actualizaciones" a un Código, Ley o
Reglamento electoral que les cause "comezón".
Lo que sí debemos hacer, siempre, es exigir que se cumpla con el trabajo para el
cual fueron elegidos y dejar de gastar como si ellos realmente ganaran ese dinero
con el sudor de su frente, como la gran mayoría de contribuyentes hacemos.
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